LAURA LÓPEZ BARRAGÁN.-Dicen que la música alegra el corazón. Y será verdad. En cualquier discoteca o bar, la música incluso impide hablar con el que está al lado, pero si se hiciera una fotografía del instante, se vería a la mayoría bailando, saltando y riendo. Debe provocar una gran sensación ser quien crea esa atmósfera de diversión que atrapa a todos.

Eso debieron pensar también Christi y Chris: pasaron de tener un hogar fijo en Los Ángeles a viajar por California, subidos a la caravana en la que producen vídeos y música house, un género musical electrónico. La carretera y las discotecas forman parte de su día a día. En fin, unos nómadas con todas sus letras. «La música tiene un efecto emocional tanto si evoca felicidad como si libera emociones que no te sirven. En muchos casos, me vino bien para sanar», recuerda Christi.

Esta pareja descubrió el house y se hicieron DJ en momentos distintos. A Christi le llegó la oportunidad un poco antes que a su compañero: «Comencé tocando varios instrumentos y cantando cuando era joven. La primera vez que entré en una habitación donde se aspiraba el rollo del house, me quedé totalmente enganchada —se hizo DJ en 1995—. Las pistas de baile de house siempre están llenas de amor y diversión; la música y las personas son mágicas. Creo que es el lenguaje más bonito que existe. El hecho irnos a la caravana nos ha dado la libertad de pasar más tiempo en contacto con esta pasión».

El hermano de Chris era batería, por lo que aprendió bastante sobre percusión. Muy pronto, se interesó por el jazz, el rock y la fusión de géneros: «Más tarde, estudié jazz y toqué en varios grupos en mi ciudad natal, Montreal. Fue en 1996 cuando comenzó mi aventura amorosa con la música house. Siempre supe que, en algún momento, lo intentaría con este género, pero solo cuando fuera el instante correcto. En 2008, después de lanzar un disco de música fusión en solitario, me sumergí en la producción de música electrónica dance, sobre todo, house bajo el nombre artístico de Mr. Bootsauce».

Christi y Chris desde el estudio que han montado en su caravana. Imagen tomada de Instagram: @KREATIVEFREEDOM

Si a la música se le añade la posibilidad de viajar, la combinación, para ellos, es perfecta.  No les importa tanto el lugar en el que se encuentren, el caso es disfrutarlo. Siempre y cuando no se llegue a un extremo de temperatura, también les da igual si hace frío o calor y si están en invierno o en verano. Tampoco se preocupan demasiado por el espacio que les rodea: sea montaña, océano, desierto o cualquier otro paisaje, se sentirán bien. Aun así, si piensan en Estados Unidos, no encuentran nada mejor que el noroeste del Pacífico. Tienen una especial conexión con esta zona: es de donde procede Christi. «El ambiente que se respira es precioso y se siente únicamente en ese sitio. Somos los más felices cerca de cualquier zona de agua: ya sea un océano, un lago, una cascada, un arroyo… Siempre hay algo así próximo cuando estás en el noroeste del Pacífico. Es bellamente exuberante», comentan.

Por si no estuvieran ya encantados con su vida, han tenido pocos contratiempos durante su viaje. Uno de los que recuerdan, sucedió la primera vez que visitaron el parque estatal Sand Hollow. Ahora es uno de sus lugares favoritos, pero aquella vez, la caravana comenzó a hundirse en la arena roja. «Lo intentamos todo, incluso tiramos las alfombrillas del vehículo debajo de los neumáticos —rememoran—. También nos quedamos en total oscuridad porque estábamos utilizando los faros del coche para ver, así que nuestra batería también murió. Después de llamar para obtener asistencia en carretera, nos reímos y nos preparamos un cóctel que nos tomamos sentados en nuestras sillas, ubicadas en la propia arena. Y así esperamos a que vinieran. A cualquiera que lea este reportaje: debes tener siempre la posibilidad de obtener asistencia vial. Y siempre debes reír en lugar de enfadarte. Es todo parte del viaje», aconsejan sonriendo.

Esta es la caravana y el Jetta con los que Christi y Chris viajan. Imagen tomada de Instagram: @KREATIVEFREEDOM

Por ahora, no planean dejar su vida en la caravana: «Queremos ser creativos toda la vida. Creemos que todos, a un cierto nivel, deberían serlo. Con lo que nos gusta la sencillez y la libertad, se nos hace complicado volver a la normalidad después de solo seis meses aquí».

Se dieron cuenta de que todos esos miedos que les invadían antes de comenzar su vida de nómadas no tenían sentido. «Solo había razones para estar emocionados», reconocen. Aseguran que si alguien está pensando en dejar su hogar fijo para tomar la carretera es porque ya sabe que tomando este camino será feliz: «Solo tienes que romper con la norma social. No debes dejar que nadie te llame loco. Es una de las mejores decisiones que puedes tomar, y es tuya, no del resto». Por suerte, Chris y Christi tienen la suerte de recibir el apoyo de la mayoría de las personas que han conocido. «No nos falta ninguna de las comodidades habituales en una casa. Por ejemplo, una ducha. Simplemente, el espacio es menor. Además, te puedes sentir realmente bien reduciendo tu huella de carbono», admiten. 

Aparte de estos aspectos positivos, a través de sus redes sociales, transmiten otros, como el de una vida si violencia: «Con nuestras publicaciones, nos gustaría mandar un mensaje a nuestros seguidores: haced lo que os haga feliz y seguid vuestros sueños. A pesar de lo que digan, nosotros pensamos que es lo más responsable que alguien puede hacer». Y es que, para Chris y Christi, no hay reglas, no hay una única fórmula para vivir. «Es tu vida y puedes vivirla como tú quieres. Cuando te privas de tus sueños y creatividad, te estás privando del mundo. Ah, y no te preocupes por las críticas, siempre están ahí, para todos» .

Cuando los que viajan son DJ
Siendo músicos y pasando tanto tiempo en la carretera… no puede faltar una lista de reproducción. «Aparte de house, nos gusta escuchar jazz, el verdadero hip hop, reggae, soul acústico, downtempo loungue...; es decir, varios tipos de música. A veces, nos turnamos para escoger una canción y hacemos de DJ para el otro, nos divertimos bastante. Lo único que nunca nos escucharán reproducir es el Top 40».

¿Quién dijo que fuera difícil?
Con la caravana, explican que sus conciertos y la parte de hacer música son más fáciles y accesibles: «Cuando vivíamos en los Ángeles, teníamos que mantener nuestro hogar. Normalmente, con todas las cosas, no teníamos suficiente tiempo para trabajar en la música, hasta el punto de vernos obligados a rechazar grandes conciertos a causa de nuestros empleos». Esto ha cambiado, ahora son libres de hacer lo que quieran, de llevar su música allá donde deseen. Lo único que necesitan, es saber llegar al lugar en el que quieren actuar.

  Además, está el tema de los vídeos que documentan su viaje… El caso es que la pareja ha ido más allá. Para ellos, encender la cámara es sencillo. Por si fuera poco el hecho ser músicos y nómadas, resulta que Christi es también actriz, así que no se limitan a vídeos sencillitos: «La única situación complicada sería que una de las audiciones no pudiera enviarse por vídeo y tuviésemos que presentarnos en persona en un momento en el que no estemos cerca de Los Ángeles. Normalmente, lo primero que te piden es el vídeo. En cuanto a la producción musical, no tenemos tantas herramientas como en nuestra casa de Los Ángeles. Al igual que con el resto de las cosas cuando hicimos la transición, nos dimos cuenta de que no necesitábamos ciertos elementos tanto como pensábamos. Tenemos lo mínimo, lo útil para lo que creamos».

 A pesar de que haya aspectos a los que en su antigua vida no se tenían que enfrentar, resulta que estos nómadas, al menos por ahora, no encuentran razones por las que quejarse. Ellos lo tienen claro, todas esas cosas que tienen que hacer ahora, como rellenar el propano, no son más que detalles: «Es el pequeño precio que tienes que pagar por todo aquello que nunca más nos estresará».

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