Fran Zabaleta, escritor y furgonetero: «80 días de viaje en solitario, a pesar de que hablas y conoces a gente de aquí y de allá, es viajar sin compañía»

ITSASO MOLINERO HERNÁNDEZ.- «Como buen gallego estoy acostumbrado» admite Fran Zabaleta cuando habla del mal tiempo en su viaje por el interior de España. Fueron 8000 kilómetros y más de 100 localidades las que visitó este escritor inspirado por la novela Viajes con Charley de John Steinbeck. Igual que el autor estadounidense, se dio cuenta de que tras dedicarse a escribir sobre la historia de España y escribir novela histórica «había muchos lugares, sobre todo del interior, que conocía su historia, pero que no había visto». Lo hizo con su furgoneta, la Lagartija, a la que ya considera su casa.

Para él, «no fue un viaje nada difícil». Relata que iba de pueblo en pueblo visitando diferentes parques naturales y yacimientos arqueológicos y asegura que todos los días había algo que le sorprendía. El hecho de quedarse asombrado con todo lo que veía le «animaba a seguir adelante» y le hizo aprender muchas cosas tanto del mundo de las furgonetas, autocaravanas y camper, pero también sobre si mismo

Para Fran Zabaleta la Lagartija ya es su casa. Cecida por FRAN ZABALETA

El mejor momento para viajar en solitario

Era el único ocupante de la Lagartija y admite que «80 días de viaje en solitario, a pesar de que hablas y conoces a gente de aquí y de allá, es viajar sin compañía». Lo recuerda como una barrera entre él y el mundo, como si se hubiese convertido en un espectador de la vida cotidiana y de su vida, sobre todo, de sus reacciones ante lo que se iba encontrando por el camino. Para Fran, poder tener esta experiencia vino en el momento correcto: «Llevo toda la vida dedicándome a escribir y tenía muchas dudas de si quería seguir haciéndolo, pero me di cuenta de que mi forma de conocer el mundo es escribiendo sobre él». El viaje al interior no solo fue por España, sino también a nivel personal, lo que le sirvió para reafirmar su forma de ver y de estar en el mundo.    

Durante los tres meses que duró el viaje, Zabaleta seguía una rutina para poder mostrar a sus lectores las aventuras que estaba viviendo. Todas las semanas en su blog había un artículo extenso con texto e imágenes, que fue la base del libro que publicaría posteriormente, Viaje al interior: 80 días en furgo por la España olvidada. Para escribir esa pieza, cuando el gallego completaba una semana de viaje, paraba dos días enteros. Esos dos días se los pasaba enteros escribiendo de modo que asegura que «el trabajo de escritura era duro». Pero esa dureza cuenta que le servía de reflexión y para recordar lo que había hecho, de manera que podía volver a la carretera una semana más con las fuerzas renovadas.

LA VENTANA AL MUNDO Y LA DESCONEXIÓN
Para Fran Zabaleta, no fue fácil la desconexión durante los 80 días que duró su viaje. Se llevaba el móvil, el ordenador y la tableta a todos los lados para poder escribir su crónica semanal. De todos modos, lo admite: «Es cierto que al estar fuera de casa estás mucho más separado de los aparatos tecnológicos». Además, también tenía la posibilidad de moverse si un sitio no le inspiraba. En sus palabras: «Tienes muchas ventanas y esas ventanas cambian. Si te cansas de un sitio, arrancas la furgo, te vas a otro lado y de repente estás en medio de un bosque o un prado». Podemos decir que Fran supera la era de lo audiovisual con creces porque nos demuestra que, a pesar de las pantallas, sigue leyendo y devorando libros todos los días como una parte más de su vida.


Recuerdos que no se olvidan facilmente

Durante todo el tiempo que duró el viaje, Fran Zabaleta atesoró muchos momentos que recuerda «con mucho cariño». Incide en la importancia del contacto con todas las personas que se iba encontrando por el camino, sobre todo, una anécdota con un peluquero de Talavera de la Reina. Entre risas cuenta: «Entré a rebajarme la barba y me reconoció de haberme visto allí a la mañana. Se puso a hablar conmigo, me llevó a visitar las barrancas de Burujón y acabé cenando por Talavera con toda su familia». Otra anécdota que recuerda es la vivida con la periodista radiofónica Mayra Herrero. Cuando ella le entrevistó en Toledo le invitó a ir a las fiestas medievales de su pueblo y el furgonetero fue semanas después. «Esas son las relaciones que te dan vida cuando bajas en furgoneta», asegura Fran.

La Lagartija en plena ruta por el interior de España. Cecida por FRAN ZABALETA

Se emociona mucho al recordar las anécdotas: «Tengo muchas ganas de volver a viajar. De hecho, estaría viajando ya si no tuviese asuntos que resolver». Tiene pensado irse furgoneteando por toda la costa hasta Grecia o Turquía, aunque todavía no lo tiene del todo claro. Para el escritor, esa es la gran ventaja de moverse en furgoneta: «No necesitas preparar mucho un itinerario. Es tener ganas de conducir y dejarte llevar».

Fran Zabaleta recomienda

A la hora de recomendar un sitio, Fran Zabaleta duda: «En furgoneta yo estoy empezando, mi primer viaje largo ha sido este y espero que haya muchos más», pero aun así se atreve a recomendar rincones de España como el Valle de Orce, en el interior de Granada. Explica que «es la zona de Europa y quizás del mundo con la mayor concentración de huesos y fósiles» y añade que el sitio es perfecto «para gente a la que le guste la historia, la arqueología y el paisaje porque es un sitio realmente interesante y atractivo».

Para aquellos que se lancen a viajar por estos parajes o a cualquier otro, Fran recomienda escribir un diario de viaje que documente su forma de «entender el mundo», porque cuando escribe, entiende lo que ha visto. Él asegura: «El esfuerzo de tener que sintetizar, que resumir, que concretar o explicar es lo que me hace reflexionar sobre lo vivido». A pesar de todo, también entiende que esto depende de la personalidad. El furgonetero necesita escribir, pero otros tal y como dice al autor: «Necesitarán contárselo al vecino, grabar un vídeo o hacer fotos. Al fin y al cabo, siempre va a servir para conocerte a ti mismo».

Si aún quedan dudas de todo lo que puede suponer un viaje en furgoneta, también se puede viajar desde casa con lecturas como Viaje a través de las Antillas de Patrick Leigh Fermor. Zabaleta lo leyó y le fascinó por la riqueza del  «mundo fascinante de las islas de Barlovento, que hoy ha desaparecido». Entre sus favoritos también se esconde la Trilogía de África de Javier Reverte donde el personaje va contando su historia por el continente.

No hay duda de que ya sea en la carretera con su furgoneta Lagartija o entre líneas de una nueva novela, hay Fran Zabaleta para largo. Quién sabe, igual un día bajas a cortarte el pelo y está él arreglándose la barba en la peluquería de tu barrio.

NO SER UN MANITAS NO FUE UN PROBLEMA
El furgonetero lo tiene claro: «Soy un completo inútil para estas cuestiones. Todo lo que tenga que ver con las manos no se me da bien». Lo cuenta hablando de las averías que le surgieron durante su ruta. Sabía que la Lagartija le podía dar problemas ya que tiene doce años, pero lo que no se imaginaba es que la mayor avería le pudiese tocar durante las fiestas de carnavales. «Se me estropeó la bomba de agua con cuatro días festivos por delante y todo cerrado», cuenta Fran. Eso no le frenó y encontró la solución quedándose más días y duchándose en piscinas públicas. Cuando se acuerda de ello, solo puede pensar en que «ojalá todos los problemas fuesen así».


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