LUIS CALABOR / MAIDER BERGARA.- Detrás de todos los establecimientos y estilos de vida que existen a través de las diferentes ciudades, existe una historia y un contexto por la cual ésta se ha llevado a cabo. Algunos se hicieron veganos o vegetarianos por un documental, otros por cambiar de filosofía. Y a varios de ellos esto les hizo, incluso, abrir un local para que más gente se impregnase de ello.

No se hizo vegetariana por amor, pero Sophie sí que acabó en Madrid por conocer a un chico. Se nota que es francesa por su marcado acento. “Hice Erasmus, conocí a un chico de Madrid y ahora estoy aquí”, confiesa, mientras nos abre las puertas a Kosui, su centro de cosméticos veganos y cruelty free situado en la calle de San Marcos; es decir, en Chueca. No en un lugar cualquiera, desde luego.

Fachada de Kosui Cosmetics en el barrio de Chueca (Madrid). LUIS CALABOR

Sobre los motivos que le llevaron a abrir el local, ella misma dice que no encontraba tantos productos de belleza y de cosmética que sirviesen no solo para cuidarnos nosotros, sino para cuidar “el propio planeta”, algo que muchas marcas, pese a presumir de algún producto en concreto que sí lo hacen, no lo predican en la totalidad de sus productos. “Los productos que ofrecemos respetan al planeta y a los animales”, asegura Sophie. No elige las marcas que emplea por hacer un producto para aprovechar un segmento de público, sino las que realmente “están comprometidas” con una filosofía de vida cruelty free.

El proceso alcanza incluso el primerísimo momento en el que se conciben los productos: “Hasta los agricultores con los que trabajen deben de ser ecológicos”. Es obvio que poder asegurar esto al 100% es en ocasiones difícil, pero también lo es que los productos escogidos para vender, tanto en tienda física como on-line, son elegidos después de analizar muy bien al proveedor que aporta el cosmético y los componentes que éste posee.


Pintalabios, brochas, perfiladores de labios, sombras de ojos o los polvos compactos son algunos de los productos que utilizamos en nuestro día a día y que Kosui Cosmetics los ofrece 100% vegan y natural. MAIDER BERGARA

Además, Sophie señala que el cosmético natural está en total “crecimiento”, algo que ya vimos, por ejemplo, en el caso de Handmade Beauty: en una era en la que la calidad de los cosméticos empieza a ser imitable, el factor de si su origen es respetuoso o no con la naturaleza y con el planeta es muy importante para muchas personas a la hora de probar el producto. “Incluso hay aplicaciones que te permiten saber qué ingredientes tiene el cosmético para saber si va o no con tu estilo de vida”, añade.

Junto a esto, la ambientación del propio local, que es pequeño pero suficiente, ayuda mucho a que la gente pase y descubra cosméticos con beneficios que no esperaban. Con varias plantas y con carteles de pizarra para señalar cada apartado de productos, el establecimiento da una imagen bastante compacta pero también encantadora. Ya dice Sophie que esto “ayuda”, además de por dónde está situado, en medio de Chueca. “Al final hay gente que no se espera encontrar este tipo de tiendas y con estos beneficios”, dice.


Cesta con una colección de cremas cruelty-free de Konjak. MAIDER BERGARA

Porque es evidente que el uso de materiales naturales ayuda, y mucho, a la piel. “¿Qué sentido tiene usar, por ejemplo, grasa de ballena si te va a hacer más daño que bien a la piel?”, se pregunta Sophie. Los productos añadidos, además de provocar la aparición de ciertas toxinas, no son realmente los que ayudan a la piel a presentar un aspecto agradable, sino que sirven para tapar ciertas carencias que tienen esos cosméticos. Es decir, que no son igual de buenos que los productos que ofrece, por ejemplo, Kosui y además son más caros.

Sobre el precio, para Sophie es un “mito” que sus cosméticos tengan un precio mayor, uno de los mitos más extendidos sobre el ámbito cruelty free y sobre el veganismo y vegetarianismo. De hecho, el que sean “naturales” evita otros sobreprecios debido a esos elementos químicos que no están presentes en los cosméticos naturales. “Se habla mucho de eso, pero no siempre es cierto”, comenta.

Como ya advertíamos en otro reportaje similar como el de Handmade Beauty y como también hemos señalado en este, el diferenciador del futuro en el ámbito de los cosméticos será el respeto a la naturaleza y el que sea apto para todos los públicos. Kosui es otro ejemplo de un local que ayuda a que se siga una filosofía de vida cruelty free y, sobre todo, que sea para todos. Porque eso es una vida veggie: respeto hacia todos los seres del planeta.

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