Director de la Escuela Jana de Artes Escénicas

JAVIER MUÑOZ.- Un artista nace y se hace. Tiene que haber algo en la sangre; el “duende” llamaba Lorca. Aun así, hacerse es casi lo más importante. Uno puede nacer con algo, pero si no lo desarrolla, queda muy mediocre. Alguien con un poco menos de talento, llegará mucho más lejos si se prepara que otro que tenga más y no lo trabaje. Importa tener un talento natural, pero importa mucho más el trabajo que desarrollas después.

Es fácil para los padres ver si su hijo tiene querencia, igual que cualquier vocación profesional. Aquí en la escuela, una de las cosas que pedimos a los niños y jóvenes es buenas notas en sus estudios, porque si se quieren dedicar a esto van a tener que esforzarse muchísimo y concentrarse. Para los padres lo ideal es ir apoyando a sus hijos, no castigando, porque si a una persona que tiene sangre de cantante y se le castiga con no cantar, se le traumatiza bastante. Lo mejor es apoyo positivo: si quieres esto, también tienes que hacer esto otro.

Cuidado con los niños prodigio. Como hemos dicho, no sólo hay que tener talento, sino que también hay que trabajarlo. Si aplaudimos mucho a un niño porque tiene gracia para una cosa, a veces los estamos destrozando, porque resulta que con poco esfuerzo parece que hace mucho y luego no se quiere esforzar. O, simplemente, quiere ser aplaudido a toda costa. Lo que hay que hacer es llevarle a gente que le pueda ayudar a desarrollar ese talento como artista.

El porcentaje de alumnos de la escuela que acaba dedicándose a esto profesionalmente no suele llegar al 10%. Al 60% le encanta, pero saben que quieren ser abogados, médicos, ingenieros… El otro 40% quiere dedicarse a esto, pero son pocos los que tienen cabida en el mundo profesional. No hay tantos papeles, no hay escenario para albergar a tanta gente. Yo lo que he visto es que el que pelea a muerte, acaba consiguiéndolo. Es verdad que se puede tener muy mala suerte, pero, si no se lucha, seguro que no hay éxito.

Toda presión es perjudicial y toda ayuda es favorable. Cuando unos padres presionan por tener un hijo con talento, hay que tener cuidado. Aunque veo más lo contrario, padres que no le dan demasiada importancia a cosas que para el chaval sí la tienen. Apoyarle es decirle que es bueno que toque la guitarra, si le gusta tocar la guitarra; no porque vaya a ser un cantautor, sino porque eso le va a ayudar a desarrollar sus habilidades y a ser más feliz. No es cierto que si hace eso no va a estudiar. Un artista es un trabajador, se esfuerza.

Javier Muñoz es productor, compositor, director de teatro y autor de musicales. En el año 2000 fundó Jana Producciones, que es también escuela de artes escénicas. Tiene sedes para formar jóvenes talentos en Madrid, varias ciudades de España y México.

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