JOSÉ GUTIÉRREZ DE SAN MIGUEL DE PAZ.- El crimen de Garzáin, como os contamos en el segundo artículo de este distrito, fue uno de los más célebres en Navarra, y resolverlo no fue tarea fácil para la Guardia Civil. Tampoco tuvo que ser sencillo informar a los habitantes de la comunidad foral. Para hablar sobre esta cuestión y sobre periodismo en general, decidimos contactar con Miguel Ángel Barón, uno de los periodistas del Diario de Noticias que trabajaron en la cobertura de este mediático caso.

Simpático y cercano mientras acordábamos el día, la hora y el lugar, también demostró serlo cuando nos vimos el jueves 4 de abril, a las 18:30, en el Hotel Blanca de Navarra. «Déjame que te invite a algo», dijo mientras entraba en la cafetería. Tras sacar las bebidas a la terraza, toma de su cazadora de cuero un paquete de Ducados negro y me ofrece un cigarro. Sonríe ante mi amable rechazo y se enciende uno. «Bueno, cuando quieras. Tú pregunta, pregunta», comenta. Me río, le hago caso y comienzo.

José: El crimen de Garzáin ocurrió en 1994. No existían las mismas facilidades para comunicarnos que tenemos ahora, y la zona de las bordas es muy rural incluso hoy en día. ¿Cómo os enterásteis de lo sucedido?

Miguel Ángel Barón: Antes no había móviles, claro. Mira, yo tenía un compañero que se llamaba Raúl Echandi con el que trabajé muchísimos años. Él y yo teníamos un escáner policial en el periódico, otro escáner cada uno en nuestra mesilla y otro cada uno en su coche. Teníamos un total de cinco, y nos turnábamos para estar pendientes. Lo cierto es que el crimen de Garzáin se nos pasó. Fue un domingo, a la tarde noche. Estábamos en la redacción y, como ya era tarde, habíamos apagado los escáneres. Lo bueno es que, como solíamos llegar siempre a los sitios antes que los agentes, ya fueran Policía Foral, Nacional o Guardia Civil, ellos terminaban considerándonos uno más. Entonces, siempre que ocurría algo nos avisaban, y así lo hicieron esta vez.

En aquel momento, sin móviles y sin nada, lo que nosotros hicimos fue enviar a Raúl en su coche junto a Iván Benítez, fotoperiodista del Diario de Noticias y que hoy en día escribe en el Diario de Navarra. Salieron de la redacción inmediatamente con un busca, y yo desde el periódico les iba indicando con la precisión que podía, que no era mucha. Así llegaron hasta donde se podía acceder, porque no era nada fácil y el último tramo hasta el lugar del asesinato había que recorrerlo a pie. Tomaron sus fotos, hicieron sus indagaciones y se volvieron. Recuerdo que Iván sacó una instantánea muy bonita de cuando trasladaban el cadáver y pasaban por delante de la casa de su amante. Bueno, de la que dicen que era su amante. Volvieron de madrugada y yo les dije que se fueran a dormir, que escribiría yo un avance pequeñito y que al siguiente día lo publicaríamos más grande.

Ellos se fueron a sus casas y yo me fui a al Hospital de Navarra, donde estaba Nieves Daguerre ingresada. Me metí en la sala de espera de urgencias y allí estaban sus familiares. Recuerdo perfectamente que hablé con el marido. Bueno, hablé. Le conseguí sacar cuatro palabras. Allí la única que lloraba un poco era la madre, pero yo creo que más por el susto de que fue quien se la encontró que por otra cosa. Fue muy curioso aquello. No hablaba ninguno. Estaban muy callados. El marido estaba con la mirada perdida, sin hacer ninguna mueca ni aspaviento. Nadie me dijo nada hasta que fui yo quien hablé. Y yo pensé: “Si le pegan tiros a mi mujer mientras estaba con el amante o con quien se supone que es su amante, no estaría yo así”. También hay que saber que esta gente del Norte es muy fría. Aún así, no me parecía normal. Y la actitud del resto tampoco. Le pregunté un par de cosas al marido y le conseguí sacar que él venía como todos los días de estar con las ovejas, y nada más. Le quise seguir preguntando, pero ya decidí irme, porque vi que no iba a conseguir nada.

Miguel Ángel Barón responde a una de las preguntas. MARIONA JUÁREZ

J: Intuyo por tus respuestas que no te crees la verisión oficial. ¿Qué es lo que crees que ocurrió realmente? 

MAB: La primera versión de los hechos que corre por el pueblo durante ese día y el siguiente es que Nieves volvía por un camino y que de repente vio como un hombre disparaba a otro. Y es la propia familia la que dice entonces que bajaban juntos y que dispararon a los dos. Claro, es que la familia quería vender que Nieves había sido víctima, porque eso de que escuchas y ves un asesinato, gritas y aún así no van a por ti es raro. Porque si tu ves un homicidio y el criminal sabe que lo has visto, lo normal es que también te mate a ti para no dejar cabos sueltos. Pienso yo, ¿no? Así que fueron ellos quienes dieron esa versión para que no sonara tan extraño.

El caso es que la Guardia Civil no sabía por dónde tirar en este caso. Porque claro, si les preguntas a los aldeanos, ellos te miran como la vaca mira al tren. Te dicen que no te entienden, porque dicen que solo hablan euskera y un euskera muy cerrado. Pero eso es una mentira, porque sí lo entienden. Lo que tuvo que hacer la Guardia Civil fue acudir a la guardia que había por allí para que les ayudaran a obtener respuestas de sus amigos. Esa zona es una zona que ha sido tranquila durante la época el terrorismo de ETA. Por allí es por donde ETA desarrollaba contrabando, así que no les interesaba que pasaran cosas por ahí, así que apenas había problemas. Quieren llevarse bien porque viven del contrabando, y esa era la mejor manera de evitar que les cortaran el grifo. Déjame vivir del contrabando y te dejamos en paz. Y así es como los guardias destinados en esa zona han vivido tranquilos.

Pidieron ayuda a estos guardias y al final es cuando sale el asunto de que mantenían una relación sentimental. Y como fue lo único que salió, pues se tuvo que tirar por esa dirección. Pero ya has leído la de vueltas que dio todo: que si tú, que si yo, que si mi hermano,… Eso era un circo terrible. Incluso el mismo juicio fue un caos, que al juez le costó enterarse. En esa zona del valle del Baztán, nadie es tonto. No te enteras de nada de lo que no quieran ellos. La única manera de saber cosas es que uno de los lugareños haya tenido malos rollos con los implicados y decida hablar, pero ya es complicado.

El contrabando se desarrolló durante muchos años y, tras la transición, algunos se pasaron al contrabando de etarras y armas y otros al de oro y brillantes. A esto es a lo que parece que se dedicaba Juan José Mayora. Él no cobró dos entregas que hizo y se quedó con dos kilos de oro que tenía que entregar hasta que le pagaran por su trabajo. Esto fue lo que acabó provocando su asesinato y que le robaran también esos dos kilos. Hay una expresión de esa zona que dice: se negocia en el roble, se esconde en el castaño y se trabaja en el haya. El Baztán es un valle rodeado de montes. El árbol que está abajo es el roble, el que está a media altura es el castaño y el que está arriba es el haya. Abajo lo negocio, a media altura, que están las bordas, lo escondo y ya lo trabajaré arriba. La casa de Mayora estaba rota, revisada, registrada y habían sacado algo de un agujero en el suelo, bajo un armario. Y esa es la historia que yo creo que pasó.

José Gutiérrez de San Miguel preguntando a Miguel Ángel Barón. MARIONA JUÁREZ

J: Entonces, a pesar de esa versión que circula de que Mayora y Daguerre eran amantes, ¿crees que este caso no se trata de un crimen pasional?

MAB: Bueno, tú imagínate que realmente bajaban ellos juntos, que creo que puede ser. O incluso imagínate que ellos de verdad eran amantes. Si hubieran contratado al asesino por eso, hubiera matado a los dos. No hubiera sobrevivido ella. Y esto refuerza esa teoría de que todo era un ajuste de cuentas por el oro. Y más aún. Como dices en el anterior reportaje, Nieves y su marido han vuelto. ¿Tú volverías con tu mujer si ha ordenado que te maten a ti y a tu amante? Yo desde luego no.

J: Javier Marrodán, profesor nuestro y conocido tuyo, nos comentó que cuando él fue a Garzáin para cubrir el caso para el Diario de Navarra, le dio la sensación de que todos los lugareños conocían la verdad, pero que nadie estaba dispuesto a contarla. ¿Pensaste lo mismo?

MAB: Es que nunca cuentan nada. Si les llega un guardia civil o un juez y les pregunta, se harán los locos, les dirá que no les entiende. Se defienden muy bien con la excusa del lenguaje.

J: ¿Consideras que este caso está resuelto?

MAB: El marido fue a la cárcel, pero finalmente fue como autor intelectual de los hechos. Sin embargo, nunca dijeron cuánto habían pagado al asesino material por matar a Mayora. Claro, si ellos al juez le dicen que ha sido uno y ese uno confiesa haber sido el que asesinó a la víctima, el juez da el caso por cerrado y resuelto. Pero al final no dices cuánto has pagado al asesino por hacer lo que hizo. Este es un caso que yo creo que nunca se resolverá realmente, porque no se ha esclarecido lo que ocurrió. Cada uno ha ejecutado su papel de acusar o asumir y han cumplido condena y ya está. Se pusieron de acuerdo entre ellos, dijeron lo que tenían que decir y ya está. Fue un circo. Primero que si es Manuel Ariztia, luego que si es su hermano Paulino, que lo meten en la cárcel y ni se defiende,… ¿Cómo se va a haber resuelto? Algo tan raro como esto,… No está resuelto. Y no se va a resolver, porque no interesa.

J: ¿Qué fue lo más complicado a la hora de investigar y cubrir estos hechos?

MAB: Lo más complejo de todo ha sido el código de silencio que tienen por allí. Lo de que no saben el idioma es una defensa de ellos. Ya comercian con franceses y españoles. Saben hacerse entender perfectamente si quieren que los entiendas.

«No se debe publicar ninguna imagen que no te gustaría que publicaran sobre ti en esa situación. Así es como se evita caer en el morbo»

J: Desde el punto de vista periodístico, ¿qué supone cubrir un caso como este?

MAB: Desde el punto de vista periodístico, un caso de asesinato como este en el sitio en el que ocurrió es súper atractivo, por esto de la investigación. También porque es más estético que una muerte en un portal de una ciudad. Y si le metes la pincelada de el adulterio y el romance… Es un caso atractivo por la dificultad que tenía. Yo, si tuviera que volver a investigar este caso, iría a hablar con la madre de Mayora. Creo que es la única que puede aportar algo verdadero, interesante y distinto. Que esa es otra, porque no es normal que maten a tu hijo y te quedes tan callada.

J: A la hora de cubrir un crimen, ¿eres más de limitarte a contar lo que van revelando los investigadores del caso o eres de los que se involucra al máximo en la investigación?

MAB: Yo soy, evidentemente, de lo segundo. El propio periodista debe trabajar como un investigador más. Así es como va a obtener información interesante y valiosa. Es más, si la Guardia Civil no ve que tú te mueves, que tú curras y que eres uno más en el tema, no te van a contar nada. Y en casos como esto, que te he comentado, es aún más importante ese investigar por tu cuenta, porque es más fácil que yo me enterara de las cosas a que lo hiciera un policía. ¿Por qué? Porque esta gente no le iba a contar nada a un guardia civil. Pero yo me iba al único bar que había en esa zona, junto al Hotel Baztán, comentaba algo del caso en voz alta y al final sí que conseguía enterarme de algo. Esto no hubiera pasado si hubiera sido Guardia Civil. Allí es donde nos enteramos de la mayor parte de las cosas, porque era donde estaba el hombre que te decía, que te guiaba,…

J: Un caso tan complejo y que da tantas vueltas como este, ¿cambia tu manera de informar?

MAB: La verdad es que un caso como este no cambia tu manera de informar. La manera de informar es siempre la misma, con precisión, siendo crítico con las fuentes para saber diferenciar entre las reales y las falsas,… Cambia el soporte, cambia un poco el estilo en función de la sección en la que vaya a publicarse, pero la manera de informar siempre es la misma. Igual que el periodismo. El periodismo es siempre el mismo. Cambian los formatos, mostrarás la información mejor o peor, pero el periodismo es siempre el mismo. Teníamos un compañero en el Diario, Gabriel Asenjo, que estaba especializado en nada y en todo, y solía trabajar en Deportes. A él lo mandabas donde fuera y escribía tan bonito, que volvías a leerlo. Escribía literatura sobre deportes. No vale la pena hacer cosas raras para conseguir un titular. Hay que buscar un buen titular, pero siempre con lo que tienes, porque no vale la pena hacer nada extraño para conseguir un buen titular. Yo nunca he tenido problemas por algo así.

Miguel Ángel Barón respondiendo a José Gutiérrez de San Miguel. MARIONA JUÁREZ

J: ¿Has trabajado o recuerdas algún caso interesante que puedas contarnos?

MAB: Mira. Yo he trabajado en muchos, y he visto muchos. Incluso a veces es el propio juez quien te pide que te involucres tú porque es más fácil que tú consigas cierta información a que lo haga un guardia civil. Uno que me pareció curioso y ahora verás por qué es el de un señor que mató al padre de su compañera sentimental y se parapetó en su piso, hará como un año, más o menos. El asesino, por lo visto, maltrataba a la chica, el padre de ella fue a pedirle explicaciones y acabó muerto de una paliza. Cuando se estaba deshaciendo del cuerpo, un vecino lo vio y el delincuente se asustó, subió a su piso dejando el cadáver ahí y se encerró con un arma y con su compañera sentimental como rehén. Recuerdo que hubo polémica porque tuvieron que venir GEOS desde Madrid para resolver el asunto y muchos se preguntaron por qué hicieron eso y no pidieron que interviniera la unidad especial de la Policía Foral. Además de esto, otra de las cosas curiosas es que la hermana del asesino salió con dos columnas y una foto en los medios pidiendo que lo liberaran y diciendo barbaridades sobre la prensa, y al día siguiente salía pidiendo perdón. La vi y la reconocí, porque era una chica que había matado a su padre a hachazos en el año 1995, aquí, en la Rochapea, y que al final quedó libre de cargos. Y ya antes había asesinado a una mujer en Barcelona y había quedado libre también.

También recuerdo el caso del tren que descarriló en Huarte-Araquil, en 1997. El tren tenía que bajar la velocidad para entrar en Huarte-Araquil, porque había una curva. El problema es que todo era manual, y si no se tiraba de la palanca para el cambio de vía, no se levantaba el cartel que avisaba al maquinista de que tenía que reducir la velocidad. Y fue algo horroroso.

J: ¿Cuál es el caso de los que has trabajado del que más orgulloso te sientes?

MAB: El caso en el que he trabajado yo y del que más orgulloso me siento es el de la riada del camping de Biescas. Eso fue una tragedia. Fui con un compañero del Diario de Noticias a cubrir lo que había sucedido y recuerdo que llegamos de noche. Aún así, lo que vimos nos causó una impresión muy grande y ya pensábamos lo difícil que iba a ser ver aquello por la mañana. Efectivamente, fue aún más impresionante. Lo que vimos es indescriptible. Recuerdo que hicimos aproximadamente unas 550 fotografías, pero que solo eran publicables unas 20, si queríamos respetar la dignidad de las víctimas y de sus familias. Fue una cobertura difícil, por esto que te he dicho y porque nos pasamos unas 72 horas sin dormir. Al final, yo terminé muy orgulloso de nuestro trabajo, porque fue un hecho muy impresionante y que cubrimos de manera excelente sin caer en el morbo.

J: En una sección como la de Sucesos y en un distrito como el de Indicios, a veces puede resultar difícil informar sin caer en el morbo, como acabas de comentar. ¿Qué consejos darías a los periodistas que cubrimos estos temas?

MAB: Yo lo que aconsejo, que fue lo que hicimos en el caso de la cobertura de la raida en Briescas, es escribir sobre las cosas como si tu familia estuviera implicada. Escribir como te gustaría que escribieran sobre ti en un caso como este. Y con el tema de las fotos igual. No se debe publicar ninguna imagen que no te gustaría que publicaran sobre ti en esa situación. Así es como se evita caer en el morbo.

Leave a Comment

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial